Grandes Versiones: Impossible dream, a cargo de Elvis Presley

Viernes Recreativos con el Profesor Xavier

Ayer me vino a la cabeza una melodía, una canción que alguien asoció a una compañero que inició el viaje definitivo.
Muchas versiones de este gran tema de "El hombre de la Mancha" (Man of la Mancha)  con letra de Joe Darion, y  música de Mitch Leigh, pero siempre me quedo con Elvis.

Aquellos Maravillosos Años: "El Puente" de J.Antonio Bardén

Viernes Recreativos con el Profesor Xavier

Hay notables escenas en la trayectoria de Alfredo Landa, pero me decanto por esta escena de "El Puente", una road movie, que protagonizó y con la que su director, Juan Antonio Bardén, contribuyó a acabar con lo que se consideró "Landismo".
Fué solo cuestión de dejar hacer, de ofrecer otro papel a este buen profesional de la interpretación, del que también admiro su vertiente más popular.
Escuchad atentamente la canción, merece la pena, más si cabe teniendo en cuenta la fecha de estreno: 1977. http://www.youtube.com/watch?v=ETXxmohdTkw

Ilusión óptica y humor

Viernes Recreativos con el Profesor Xavier

¡Al ladrón! (gritan indignados los pintores al caco aficionado al ajedrez). 

Humor: Opening Speech, de Norman Maclaren

Viernes Recreativos con el Profesor Xavier


Mandrágora 1



Jueves Alucinados con el Profesor Xavier


La mandrágora es otra planta con facultades alucinógenas, de la que se dice  produce un sueño parecido al de la muerte. Pero su fama se debe a la peculiar forma de su raiz, carnosa y con tantas ramificaciones que en ocasiones recuerda al cuerpo humano. Su significado etimológico alude al dragón humano. 

Es una de las “plantas mágicas” más conocidas y utilizadas en Occidente y pertenece a la familia de las Solanáceas. Su fruto, las bayas, del grosor de una nuez y de color blanco o rojizo eran en Egipto símbolo del amor por sus virtudes afrodisíacas.  En la  biblia se recogen algunas citas en las que se destaca su capacidad para despertar la fertilidad (Gen. 30, 14-16 y Cant. 7, 13). 
Es continua su aparición  a lo largo de la historia, en antiguos compendios botánicos, en relatos y en el folclore popular.
Entre los griegos se le llama planta de Circe y aparece en la Odisea: Hermes (Mercurio para los romanos) recomienda a Odiseo (Ulises) comer un poco de la hierba moly (mandrágora) para salvaguardarse de los hechizos de Circe. 
Otra gran personaje relacionado con la Mandrágora es  Juana de Arco, a quién  acusó de que era el consumo de mandrágora lo que le hacía oir voces.

Según creencias populares crecía bajo los patíbulos donde caía el semen a veces eyaculado por los ahorcados (durante las últimas convulsiones antes de la muerte o por erección y eyaculación postmorten).
Plinio, en su "Historia Natural",  recomendaba trazar varios círculos en torno a la raíz y utilizar perros para desenterrarla. Fue habitual su uso en la campaña militar de Roma contra los germanos, los cirujanos daban a mascar un trozo de raíz de mandrágora a los heridos para aturdirlos antes de operarles o amputarles un miembro, ya que tiene un fuerte efecto anestésico. En la Edad Media fué una de las plantas más utilizadas en brujería por sus efectos alucinógenos.
Pero recoger mandrágora no era asunto baladí, pues se contaba, que, al ser arrancada  emitía un grito terrible que al instante causaba en el recolector una agonía dolorosa seguida por la muerte.Los antiguos alemanes la llamaban Alraune.


Despedida

Miercoles Imaginarios con el Profesor Xavier

DESPEDIDA, de Javier Llanos (inspirado en "El seductor", de Miguel Mihura).

NARRADORA.- Un mañana cualquiera de abril del siglo XXI en una capital de provincias del Suroeste Europeo.  Una hombre sube las escaleras de un bloque residencial. Impecablemente vestido, con americana, camisa blanca, corbata y sombrero borsalino. Porta en una mano un paquete, mientras con la otra se aferra al pasamanos; la edad y una fatal enfermedad convierten, lo que un par de años atrás hubiera sido un ascenso sin importancia, en un gran esfuerzo…
En uno de los pisos, llama al timbre. Abre la puerta una mujer. Es joven, aunque hace varias décadas que dejó los juegos infantiles. Aun sin maquillar y con el pelo recogido, muestra una belleza singular. Viste suéter beige y pantalón nácar con cómodas manoletinas.

ELLA.- ¿Si?
EL.- Buenos días, le traía un paquete.
ELLA.- No esperaba nada.
EL.- Pues es para usted.
ELLA.- ¿Está seguro?
EL.- Si
ELLA.- Démelo entonces.
EL.- Por supuesto: es suyo.
ELLA.- ¿Debo firmar algún recibí?
EL.- No es preciso.
ELLA.- Es raro, no trae tarjeta, ni escrito alguno.
EL.- ¿Podría abrirlo y comprobar si el contenido es de su agrado?
ELLA.- Si, claro, ¿cómo no?
NARRADORA.- La mujer deposita el paquete sobre un aparador y tras romper el embalaje, abre una bolsa de cartulina negro con grandes letras blancas y, dentro de ella, un saquito de gasa que guarda en su interior un bolso de piel de color carmín.

ELLA.- ¡Ah!   ¡Qué preciosidad!
EL.- ¿Era lo que esperaba?
ELLA.- No, la verdad es que no, no lo esperaba.
EL.- Pero… es de su agrado…
ELLA.- Por supuesto que es de mi agrado… Es un bolso precioso.
EL.- Un Mulberry concretamente.
ELLA.- ¿Conocía usted el contenido?
EL.- Por supuesto, lo he encargado yo.
ELLA.- ¿Usted?
EL.- Si.
ELLA.- ¿Porqué? Si puede saberse.
EL.- Pensé que le gustaría y…
ELLA.- ¿Y…?
EL.- Le combinará estupendamente con los zapatos que se compró ayer.
ELLA.- …
EL.- ¿No le parece?
ELLA.- ¿Eh? Si, si me parece… pero, ¿cómo sabe usted que me he comprado unos zapatos?
EL.- Porque la observo continuamente. Admiro sus pasos, su suave deambular por las calles, esa aparente seguridad en el trato con extraños.
ELLA.- Me espía usted.
EL.- No exactamente, la estudio.
ELLA.- Ahora si que me deja de piedra.
EL.- Me permite que pase… estoy algo cansado… Se lo puedo explicar… pero mejor sentado…
ELLA.- Si, pase, por favor… Pero le advierto que en unos minutos llegará mi novio.
EL.- No me importa.
ELLA.- ¿No le importa?
EL.- Está acostumbrado a verla en brazos de otros hombres, ¿cómo puede molestarle que yo venga a hacerle un regalo?
ELLA.- Ahora entiendo el regalo… Si lo que usted precisa es de mis servicios, podría haber llamado por teléfono y acordado una cita…
EL.- No se equivoque, no quiero nada de usted… nada físico, me refiero. Solo necesitaba estar frente a usted para mostrarle mi admiración y decirle que es la mujer más extraordinaria que he visto en mi vida.
ELLA.- … ¡Ah!.
EL.- No seré el primeo que le diga que está usted estupenda, pero hay algo más, no es solo su excepcional belleza, ni su elegancia natural, es más… es ese brillo aterrador en sus ojos.
ELLA.- Vaya gracias…  me acabará usted poniendo colorada.
EL.- Más bonita aún…
ELLA.- Gracias…
EL.- …
ELLA.- ¿De verdad no… quiere nada?
EL.- No, de verdad, prefiero mantener el ideal generado en mi cabeza.  Y ahora, si me permite, debo marcharme.  Me esperan.
ELLA.- ¿Su mujer?
EL.- En cierto modo,
ELLA.- Lástima.
EL.-  Ha sido un placer.
ELLA.- Cuando usted quiera… puede volver a visitarme.
EL.- No creo que la dama que me espera me deje ese margen. Adios.

NARRADORA.- La mujer se acerca y presiona suavemente con sus los labios los fríos labios del hombre, que parece por momentos renovar el vigor… pero es otra falsa ilusión.
 Se despiden en silencio, con un leve mueca de aprobación en el rostro de él y una lagrima aislada que mancha la cara de ella, en la certeza  de que ese será su único encuentro.






(homenaje a Pedro Olmos, compañero de aventuras en mis universos de ficción radiofónica)

Ensaladas 1: Jerimoje


Martes de Mercado con el Profesor Xavier

El Sol parece que ha decidido ocupar el protagonismo merecido, tras un invierno y comienzo de primavera donde ha el gris se llevó sobremanera.
Y con el Sol llegan las hortalizas... cierto que todavía no la de las huertas cercanas, alagadas con tanta lluvia, pero se pueden encontrar buenos tomates a un precio no desorbitado. Y es por esto que hoy destaco un plato suculento, refrescante y tonificante: el jerimoje.




Como tantos otros vocablos, el significado variará dependiendo del lugar donde se utilice, más yo, por demostrar el cariño a lo cercano, encuentro correcto y adecuado utilizar el término "Jerimoje" a un plato elaborado con hortalizas (tomate, cebolleta, pimiento verde) y carne (normalmente cerdo, a poder ser de montanera), y servido con un moje, majado, elaborado con yema de huevo, aceite de oliva virgen extra, unas gotas de buen vinagre, pimienta negra, sal y albahaca (opcional).

Como otros platos de agricultores, imagino a esos sufridos trabajadores, parando un momento la faena para realizar el moje correspondiente e ir incorporar poco a poco los ingredientes. Otro modo de prepararlo, más de invierno, es sustituyendo la carne por pestorejo (careta ce cerdo braseada) y/o hígado del mismo animal, incorporar tómates envasados, cebolla y vinagreta, como regalo a los que asistían a ayudar a las matanzas de familiares y amigos.
Os recomiendo probar un jerimoje con unas filas lascas de solomillo de ibérico no muy hecho,  aromatizando la vinagreta con pimienta negra recién molida y un puñado de albahaca fresca, acompañándola con un fresco clarete. La que aparece en la fotografía la realicé  como aprovechamiento de unos soberbios pinchitos de carne de cerdo blanco (adobado con Ras al  hanut) que degusté con mis alumnos el pasado fin de semana.