Aquellos maravillosos Años: Gracita Morales

Viernes recreativos con el profesor Xavier

Seguramente lo más reconocible no sea su imagen, sino  su particular  voz, y  es que Gracita Morales supo sacar provecho a esa agudo tono, creando personajes cómicos que perduran en nuestra memoria, como la cajera de "Atraco a las 3", la monja protagonista de "Sor Citroen" o la sirvienta de "La ciudad no es para mi".
No obstante, prefiero publicar este divertido número (ya sabéis mi inclinación por la Revista , el Cabaret y el Musical) incluido en la película "Más bonita que ninguna". 

Humor: Serenata de "Caradepiedra"/Buster Keaton

Viernes recreativos con el profesor Xavier

Ilusión Óptica: Acrobat

Viernes Recreativos con el Profesos Xavier

En este caso, no es una obra pictórica la imagen que publico, sino un grupo de acróbatas del Circo del Sol.

Kumis


Jueves alucinados con el Profesor Xavier

En esto de alucinar el ser humano ha mostrado desde siempre, en todas las culturas, un especial interés y capacidad: desde la básica hiperoxigenación, pasando por la enajenación primigenia a base de cánticos y danzas,  el masticado o inhalado de hojas u hongos, o las más elaboradas maneras a partir de la fermentación o destilado. El caso es colocarse y, como la actual situación de penuria laboral complica la colocación profesional, solo resta la lúdica.  Eso si, con prudencia, conocimiento, medida.

Hoy hablamos de un curioso producto elaborado a partir de la leche, tradicionalmente de yegua, aunque también se utiliza la de vaca: el Kumis. 
Disfrutada por los turcos, bashkires, kazajos, kirguises, mongoles, yakutos y uzbecos, e incluso algunas tribus húngaras, el Kubis se consigue convirtiendo la lactosa en etanol,  a partir de la fermentación de la leche, obtneniéndose una graduación de  2'5 %. Al igual que el kéfir, en su elaboración participan diversos microorganismos, siendo los principales bacterias lácteas y levaduras.







 El Kumis se acerca más al vino que a la cerveza, porque la fermentación se realiza directamente a partir de azúcares y no de almidones, sin embargo, su consumo es más parecido al de nuestra cerveza, pues sus consumidores lo beben frío.






La elaboración en Kazajistán  tiene la curiosidad de que utilizan pellejos ahumados donde se echa la leche nueva y un poco de leche cortada, para que fermente toda. Tras tres o cuatro días, durante los cuales se agitan los cueros con frecuencia, la leche se vuelve ligera, algo picante y deliciosa. 

Pero Kumis hay muchos, y el sabor difiere entre los diferentes productores, aunque se caracteriza por su ligero amargor y su baja graduación alcohólica. 






El cordero vegetal de Tartaria o Borometz

Miércoles imaginarios con el profesor Xavier
En el  "Libro de Seres  Imaginarios"(o Manual de zoología fantástica) de Jorge Luis Borges y Margarita Guerrero  se describe un curioso híbrido entre el reino animal y el vegetal: el Borametz.  
"El Cordero vegetal de Tartaria, también llamado Borametz y polypodium Borametz, y polipodio chino, es una planta cuya forma es la de un cordero, cubierta de pelusa dorada. Se eleva sobre cuatro o cinco raíces; las plantas mueren a su alrededor y ella se mantiene lozana; cuando la cortan sale un jugo sangriento. Los lobos se deleitan en devorarla. Sir Thomas Browne la describe en el tercer libro de la obra Pseudodoxia Epidemica (Londres, 1646). En otros monstruos se combinan especies o géneros animales; en el Borametz, el reino vegetal y el reino animal.
    Recordemos a este propósito, la mandrágora, que grita como un hombre cuando la arrancan, y la triste selva de los suicidas, en uno de los círculos del Infierno, de cuyos troncos lastimados brotan a un tiempo sangre y palabras, y aquel árbol soñado por Chesterton, que devoró los pájaros que habían anidado en sus ramas y que, en la primavera, dio plumas en lugar de hojas."

Aunque se hallen menciones crípticas a árboles que dan lana desde Herodoto hasta Teofrasto y Plinio, es una fábula judía la que introduce el tema del “zoófito” a inicios del siglo XIII. Se trata del comentario del rabino Simeón de Sens al Talmud (1235), que refiere una criatura llamada Jadu´a, enigmáticamente aludida en Levitico (XIX, 31):  “Una especie de cuerda sale de una raíz en el suelo y a la cuerda está sujeto por el ombligo, como una calabaza o un melón, el animal llamado jadu’a; pero el jadu’a es igual a los hombres en todo: cara, cuerpo, manos y pies. Lo rompe y lo destruye todo hasta donde alcanza la cuerda. Hay que romper la cuerda con una flecha y entonces el animal muere”.

La historia del Cordero Vegetal de Tartaria (Agnus scythicus Planta Tartarica Barometz) aparece en 1330 bajo la pluma del viajero Odorico de Prodenone. Nos informa de que en la región del Cáucaso “nacen melones enormes, los cuales melones, cuando están maduros, se abren por sí mismos y en el interior se encuentra una bestezuela grande y con la forma de un cordero”.

Podríamos decir que el mito nació para explicar la existencia del algodón, cuando aún  no se sabía que era una fibra vegetal.

Despieces: Rabo de cordero.

Martes de mercado con el Profesor Xavier

Una de las preparaciones más curiosas de la tierra que me acoge, una Extremadura sumergida estos primeros días de abril de 2013,  es el "frite de rabo". Hablamos de un guiso elaborado con rabos de corderos de raza merina, uno de los pocos alimentos cárnicos que se disfrutan sin el  previo sacrificio del animal (otro plato emblemático serían las "criadillas, y no me refiero a las de tierra, esa variedad insípida de trufa,  si no los testículos de cerdo/cordero).
Plato recio, de fuerte sabor, tiene larga historia. Según he podido conocer por nuestro querido y admirado Doctor Hueso, cuando el ganado ovino tenía una sola puesta, esta se producía en torno a los meses de diciembre y enero, los de diciembre normalmente se vendían para las fiestas de Navidad  (lechal) y los de enero se dejaban para su engorde (recental) y venta en la Semana Santa (Pascua Judía), en caso de ser machos. A las hembras se las dejaba  para la extracción de lana y leche (en menor medida), cortándoles el rabo por cuestiones de higiene. Hacían falta muchas ovejas para tener un buen plato de rabos, por eso hablamos de un plato estacional, consumido por los propios pastores en estas fechas.
La clave fundamental del sabor de los rabos de cordero es el tratamiento que se les da antes de su consumo: para quitarles la lana que los cubre, tras ser cortados,   se echan en las brasas de la lumbre,  chamuscando la lana y después  limpiarlos introduciéndolos en una baño con agua y raspándolos. 

La imagen está extraida de: http://www.cocina.es/blogs/gastroconversaciones/2011/05/01/rabos-de-cordero-alinados-de-la-campina-sur-extremena/